Cuando no pagan la creación de una web…
Nuestros compañeros de servicios de arbitraje para dirimir el conflicto.
Es cierto que muchos creen que es una pérdida de dinero, tienes que contratar un abogado que realice las gestiones, y también de tiempo, te tocará pasar por el juzgado. Por ello muchos lo dejan correr y prefieren irse a otros proyectos olvidándose lo antes posible de la mala experiencia y pasando página.
Unas condiciones previas claras por ambas partes
Si hemos sido previsores, habremos cobrado una cantidad por adelantado que nos garantiza que nuestros gastos están cubiertos. Hosting, dominios, etc. por supuesto siempre contratados a nombre del cliente y con sus datos de pago, para no tener que preocuparme en el futuro. Si no tenemos contrato y hemos actuado de buena fe, no tenemos mucho que ganar con este tipo de acciones y si mucho que perder.
Porque al final lo que queda para otros futuros clientes es que hemos “secuestrado la página web“. Los nuevos clientes no saben si te han pagado o no, si tenemos o no razón en nuestra reclamación y al final lo que queda es nuestra imagen corporativa poniéndose a la altura de la empresa que no nos paga.
Con el hardware la cosa es sencilla. Te vendo un ordenador, una caja registradora, etc. Si no me pagas hablo contigo para ir a recoger las máquinas y arreglado. Con las páginas web soy partidario de hacer lo mismo. Si no llegamos a un acuerdo, recojo todo lo que tengo subido al alojamiento web, te entrego las claves y hasta aquí hemos llegado. Siempre que hayamos contratado el alojamiento a nombre del cliente.
El problema surge cuando se ha pagado una parte de la página, pero el cliente quiere añadir funcionalidades, cambiar diseño en múltiples ocasiones, etc. Si todo esto no está bien atado en el contrato es muy difícil de controlar. Y lo mejor llegados a este punto es renegociar. Nuevo precio o conseguir que nos paguen todo lo acordado a cambio de alguna modificación, no todas las que nos piden.
En definitiva mi consejo es tener un contrato tipo donde se reflejen todas las circunstancias que pueden ocurrir durante el desarrollo de la relación de prestación de servicios, incluido como se disolverá dicha relación comercial si en algún momento cualquiera de las partes no está de acuerdo en su desarrollo.
Vía | Tu página web debe ser tu mejor comercial